Muchas personas encuentran en una lata o botella la única estrategia para lograr relajarse. Otras personas lo utilizan para poder expresarse mejor y hasta funcionar mejor.

Hace unos 15 años iniciamos en Huellas los talleres de pintura con vinos y quesos con el fin de acercar a las personas al arte y cada jueves nos divertíamos. Tanto así que inventamos noches de pintura con cervezas artesanales, con margaritas, mojitos y demás.
Todos nos divertíamos y ganábamos. Huellas vendía el taller, acercaba las personas al arte y ellos se relajaban y creaban sin límite.
Paralelamente, organizábamos exposiciones de arte en las que no podía faltar el patrocinio de vino. Las personas iban entrando en una especie de “felicidad”, observaban la obra de arte, a veces hasta más a fondo que los propios artistas, y siempre se vendía.
En menos de una hora, el estado de ánimo en el lugar cambiaba. Las personas estaban más relajadas y alegres. Por supuesto, que en su justa medida. Era un ambiente ameno.
Hoy día, muy lejos de ser moralista (porque me gusta tomar de vez en cuando), solo pienso en voz alta sobre nuestras formas, que a veces se alejan de lo que deseamos, otras veces nos acercan.
Es evidente que en los últimos años se ha elevado el consumo de alcohol, dado los niveles de estrés, el soberano encierro que tuvimos y los niveles de miedo que se sembró durante dos años nefastos. Además, siempre hemos estado en las estadísticas de mayor consumo de alcohol en la región.
¿Nos gusta celebrar? ¿Nos gusta olvidar? o ¿Queremos sentirnos más libres?
¿Utilizaremos el alcohol como una herramienta para ayudarnos a enfrentar los problemas de nuestras vidas?
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Muchas personas encuentran en una lata o botella la única estrategia para relajarse. Otras personas lo utilizan para poder expresarse y hasta funcionar mejor.
En lo personal, después de un taller largo, me gusta tomarme dos cervezas. Y para celebrar algo, dos o tres copas de vino espumante y, si es con baile, un poco más.
¿Cómo podríamos detectar esa diferencia entre cuando el alcohol nos ayuda y cuando pasamos a la dependencia?
Pienso que, si uno necesita tomar alcohol muy seguido, ya podría volverse un problema.
Investigando, aprendí que cuando uno bebe alcohol este le provoca un aumento de las hormonas del bienestar en el cerebro. Uno se siente bien. Pero cuando dejas de tomar, vuelve tu estado de ánimo de antes y se produce una caída de este. Se intensifica el malestar.
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Hoy te invito a observar tu búsqueda de alcohol y qué necesidad cubre. Observemos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.
Ojalá todos podamos sentirnos libres, relajados y en bienestar en nuestro día a día y no solo cuando bebemos.
Tomemos con moderación. Pintemos, sin o con alcohol, veamos arte sin o con alcohol. Vivamos sin o con alcohol, Cada uno elige.
Mientras tanto, seguiremos haciendo talleres de arte con y sin alcohol, porque lo importante es no perder el foco ni el propósito principal que nos mueve e inspira.
¡Salud!















2 respuestas
Que buenos recuerdos tengo de Huellas y el Arte…
Algo embriagador y fuera del alcohol puede ser escuchar buena música…
No dejes por fuera los deliciosos bocadillos, postres y comida …… ?