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Combustible más barato, pero todavía hay leña para el fuego

Ciertamente el Gobierno ganó unos meses con haber congelado los precios de los combustibles, pero a la gente todavía le queda el panorama de una canasta de alimentos casi impagable.

Como era de esperarse, el Gobierno terminó por ceder a la petición de la población y congeló el precio de los combustibles en $3.95. No había otro camino.

Con antelación se les dio esa misma concesión a los transportistas y luego a los productores, por lo que era inevitable tratar con el mismo rasero a los conductores de autos particulares, que son la mayoría.

Lamentablemente, hubo que perder tiempo y dinero durante una semana de confrontación, cuando -insistimos- el final era predecible, toda vez que constitucionalmente en el país no puede haber un régimen de fueros y privilegios.

Desde el punto de vista político-estratégico, los manifestantes y sus negociadores tomaron el tema de los combustibles como estandarte, quizás por ser el más popular, y dejaron en segundo plano el asunto más importante, que es el poder adquisitivo de los consumidores.

Ciertamente el Gobierno ganó unos meses con haber congelado los precios de los combustibles, pero a la gente todavía le queda el panorama de una canasta de alimentos casi impagable, además del entorno sombrío que prevalece en muchas familias, que se enfrentan diariamente al dilema de tener que escoger entre enviar a sus hijos al colegio o comprar comida.

VEA ESTO: Cortizo congela precios de combustibles en $3.95 para vehículos particulares

Los precios de los combustibles, hasta el momento del anuncio del presidente Laurentino Cortizo, representaban un suplicio, pero, si no se hacen los correctivos necesarios, eventualmente, este será el menor de nuestros problemas.

El sistema económico que escogimos y aceptamos la mayoría de los panameños, es el de la libre empresa como un pilar, y con base en ello, los precios de los servicios y los productos no se ajustan cuando desaparece alguna causa de los aumentos, como lo hacen al momento de subir los precios. Es ahí donde está la clave del asunto y algún día habrá que hacer esa discusión.

Aunque a empujones, el Gobierno ha hecho parte de lo que le corresponde y dadas las circunstancias esperemos que haga más; pero también se requiere disminuir la presión que los sectores económicamente poderosos ejercen sobre la población, porque de lo contrario, lo que hemos visto en estos últimos días será apenas el ensayo de un escenario más agrio dentro de 90 días, el cual no queremos imaginar.

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Nunca, desde el retorno de la democracia, habíamos visto tanta homogeneidad en sectores tan diversos de la sociedad y eso debe ser una alerta para todos, especialmente para quienes gobiernan. A la gente se les está acabando la paciencia.

Hacemos un llamado a los manifestantes para que no permitan que grupos con otros intereses, les empañen el movimiento.

Hemos visto manifestaciones alegres, marchas bien hechas, con planteamientos claros y objetivos definidos, pero también hemos apreciado actitudes canallas, reacciones en exceso violentas, posiciones irrespetuosas, además de reacciones intolerantes y detestables. De eso no se trata, porque destruir el país so pretexto de que estamos luchando por el bien de la mayoría, tampoco se vale.

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