Priscilla

Delgado

Al Natural

Cómo se van construyendo nuestros sueños

Ciertamente, que a las mujeres nos cuesta más alcanzar nuestras metas profesionales, mientras que en el camino asumimos roles de madre y esposa.

El desarrollo personal de la mujer implica un proceso continuo de construcción y actualización de sus potencialidades afectivas e intelectuales. Esto incluye el desarrollo de talentos específicos y la capacidad para aprender de sí misma, adquirir nuevos recursos y evolucionar a través de experiencias.

A partir de nuestro nacimiento iniciamos una travesía que llegará de alguna manera u otra a convertirnos en adultas, en alguien que dejó una huella, dejó una impronta permanente y a la luz de lo que observamos, se convierten en mujeres que  marcaron una diferencia o, simplemente, serán personas integradas al sistema laboral, pero sin mayor reconocimiento público, aunque seguramente son personas con gran posibilidad de destacarse en cualquiera de sus actividades, pero decidieron llevar una vida con un bajo perfil.

Me estoy refiriendo a estas mujeres que les costó construir sus propios triunfos, mujeres que emulamos a esas personas que nos inspiran a partir de su propia vida y experiencia.

Uno de los mejores ejemplos nos lo da la escogencia de la recién electa presidenta de México Claudia Sheinbaum.  

Por primera vez en su historia de ese país escoge una mujer y la lectura es que ella trabajó, se preparó para alcanzar este triunfo. También la activista paquistaní, Malala Yousafzai, ganadora del premio Nobel de la Paz. Estas son apenas dos mujeres que han sobresalido en distintas épocas.

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Ciertamente, que a las mujeres nos cuesta más alcanzar nuestras metas profesionales, mientras que en el camino asumimos roles de madre y esposa, dividiendo nuestro tiempo para lograr todos nuestros sueños. 

Ser madre, ser profesional, además ser “la mujer que cuida de la familia”; esa mujer que es la misma que en la mayoría de los casos es la acudiente de sus hijos en la escuela y en casi todas las actividades donde están insertos. Es la madre la que está pendiente del desarrollo social deportivo y escolar que inician los niños desde su temprana edad.

Estas son las mujeres de aquí y del mundo entero, donde muchas sueñan por construir una historia y muchas veces las propias circunstancias se lo impiden; no obstante, procuramos crecer profesionalmente, siempre buscando la perfección.

Muchas veces son profesionales con hijos que padecen de   discapacidad y esta circunstancia las obliga a trabajar 3 veces más de lo normal para cubrir lo que cuesta un niño en condición vulnerable.  Madres solteras, en donde el padre es ausente en todo, sobre todo, en la parte económica.

Para lograr nuestros sueños necesitamos algo más que deseos. Hay una gran distancia que nos lleva a esforzarnos el doble, y de una manera práctica diríamos que la gestión de la mujer es de tanto en tanto gigantesca por el sacrificio que significa jugar todos los roles que nos pone la vida desde que nacemos, con un nivel de exigencias nada normal.

Otro aspecto de nuestro crecimiento es la relación psicológica entre las mujeres y el dinero pudiera ser compleja y multifacética.

A lo largo de la historia, las mujeres han enfrentado desafíos en su relación con las finanzas, y estos desafíos a menudo se transmiten de generación en generación. Aquí hay algunas perspectivas sobre esta relación:

Tenemos en nuestra herencia femenina algunos mandatos que van desapareciendo y que nos marcaron, como, por ejemplo, el caso “tú te encargas de tus hijos y yo mantengo el hogar”.

Este pensamiento se convierte en hábitos y creencias limitantes que pueden afectar su crecimiento personal y profesional.

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Algunas mujeres sienten culpa al ganar más dinero o al posicionarse por encima de los hombres en el ámbito laboral. Esto va directamente relacionado con la historia patriarcal en la que los hombres han dominado en todos los aspectos, sobre todo el financiero en su condición de proveedor.

Romper con estas creencias limitantes es fundamental para liberarse de las cadenas impuestas y empoderarse.

En resumen, la relación entre las mujeres y el dinero es un tema complejo que se entrelaza con la historia, las creencias y las emociones.

Para alcanzar el éxito añorado debemos romper con patrones que nos han condicionado a través del tiempo y que poco a poco hemos podido romper sin llegar a lesionar nuestra relación de pareja y conseguir que nuestros hijos no se sientan hijos de una madre ausente y que, en cambio, nos vean como el mejor ejemplo a seguir en la vida.

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