Analisa

Williams Choy

UBUNTU

Yo estoy bien, si tú estás bien.

Para enfrentar las amenazas

Conoce tu cerebro y mejora tu vida con intención y acción

El cerebro humano se ha ido agrandando, le han crecido nuevas áreas y, afortunadamente, nos permite aprender a aprovechar las oportunidades, conociéndonos y mejorando nuestras vidas.

Me resulta fascinante y alentador, cada vez que aprendo sobre las investigaciones del cerebro, su facultad y todas las conexiones que tiene el mismo, aunque sigue siendo un enigma.

Desde los años sesenta se han dado grandes revelaciones sobre el estudio del cerebro, gracias a los avances tecnológicos y a la creación de equipos que permiten entrar a este órgano y conocerlo de cerca.

A medida que seguimos evolucionando, el cerebro humano se ha ido agrandando y le han crecido nuevas áreas y, afortunadamente, nos permite aprender a aprovechar las oportunidades, conociéndonos y mejorando nuestras vidas y nuestras formas de relacionarnos en los diferentes ámbitos. Nos ayuda a mejorar nuestro manejo de conflictos y a despertar nuestra consciencia, responsabilizándonos y empoderándonos de la situación, en lugar de mantenernos en el lado pasivo de la crítica, la opinión y los juicios.

Es importante comprender cómo funciona nuestro cerebro, porque a pesar de que es una estructura muy compleja, realmente es la base de cómo pensamos y nos comportamos, y con el permiso de los profesionales en estos menesteres, me atrevo a sintetizar una mínima fracción aquí:

El neurocientífico Paul McLean (1913-2007) desarrolla la teoría del cerebro triuno, que clasifica el cerebro en tres partes primordiales:

  1. Reptiliano: La parte más antigua, el más básico y más antiguo. Se encarga de nuestro instinto y función automática y de alerta. Esta es la primera parte del cerebro que fue desarrollada, que compartimos con los animales, y algunos de ellos solo tienen ese cerebro (ejemplo los reptiles). Esta parte del cerebro en los adolescentes está bajo remodelación. Alterado y desordenado.
  2. Mamífero o límbico: es el que tiene la capacidad de sentir emociones. Tiene que ver con la socialización y sus interacciones.
  3. Neocórtex (corteza frontal): Se encarga de razonar, empatizar, planear, responsabilizarte y resolver problemas.  Aquí reside el lenguaje, pensamiento, pensamiento abstracto, cognición. Solo lo tiene el ser humano.

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Nuestro proceso de pensamiento atraviesa estas tres áreas. Cuando procesamos información para poder responder a una situación, nuestro cerebro reptiliano produce instintos y procesa emociones y luego nuestro cerebro neocórtex analiza la mejor manera de proceder.

Reaccionar impulsivamente a cada situación, de seguro no es la mejor idea. Esto puede perjudicar nuestra vida, ya que nos comportamos a la defensiva y comenzamos a pelear. 

Constantemente el cerebro reptiliano está recibiendo las amenazas del entorno, y cuando nos invade dicha amenaza, nos alteramos, la corteza frontal se desconecta y como dice el psiquiatra Daniel Siegel, autor de muchos libros sobre el cerebro y el modelo, “el cerebro en la palma de la mano”, nuestro cerebro “se destapa”.

Cuando esta parte del cerebro determina qué es una amenaza, la información no viaja a través de esos otros cerebros mamífero y neocórtex. Por lo que lo lleva a la reacción del instinto donde pelea, huye o se congela.

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Si alguien te ataca, tu cerebro reptiliano determina si es una amenaza para ti y se alista para el ataque. A menor escala puede suceder en una situación de discusión o pelea con otra persona. Y ahí uno reacciona de una forma irracional.

Esto nos puede suceder en la calle, en el trabajo, en el tranque, en un banco o una institución, en la escuela, en la casa. Lo estamos viendo en cientos de videos que recibimos a diario con noticias nunca vistas.

Entender un poco a nuestro cerebro reptiliano nos puede ayudar a mejorar en nuestros diferentes objetivos de vida.

Necesitamos estar despiertos y entender que todo lo que nos sucede pasa por el filtro de esta parte del cerebro que se convierte en una amenaza o una oportunidad.

Nos ayuda a ser más empáticos y a entender de qué forma podemos abordar a la otra persona.  Según del Dr. Bruce Perry, psiquiatra, cuando una persona está con su cerebro reptiliano destapado, esa persona cuestiona si se siente seguro. Ahí podríamos ayudarlo a regularse y calmarse.

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Cuando se encuentra en su cerebro mamífero, la persona se pregunta si es amado o si es importante, y ahí lo podemos ayudar relacionando, conectando, conversando, validando.

Y, por último, cuando se encuentra integrado con su cerebro neocórtex, la persona puede pensar, decidir, responder. Se cuestiona sobre su capacidad de comprender, organizarse y tomar decisiones. Aquí podemos aportarle a esta persona razonando y buscando solución. 

El cerebro reptiliano no es para nada malo. Al contrario, es un radar que nos ayuda a tener más consciencia sobre nosotros mismos, a entender cómo piensan los que nos rodean y responsabilizarnos de nuestro propio comportamiento. Darnos cuenta de nosotros mismos.

Cuando comprendemos nuestro proceso de pensamiento, podemos tomar mejores decisiones. Vivir con optimismo y cuidarnos, nos ayudará a buscar mayor intención en nuestras vidas y a alcanzar las oportunidades.

Hacer énfasis en esto último, nos ayuda a cambiar la tendencia que tenemos de huir ante las amenazas.

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