Crisis del transporte panameño

Los panameños de a pie que dependemos del transporte público, por lo que exigimos: Más acceso a las rutas, personal educado, parlante de anuncio de paradas, unidades suficientes, en fin, una mejor calidad del servicio.

Panameños de todas las condiciones utilizan el transporte público. Foto: @OficialMiBus

Como población vulnerable de este país, las personas con discapacidad padecemos un sufrimiento cotidiano, tras el paupérrimo servicio del metrobus y el que atenta sensiblemente a su integridad emocional y personal, sometiéndonos en desventaja frente al drama que significa invertir cuatro horas del día para trasladarnos en transporte público deteriorados y escasos y que no ofrecen el mínimo de seguridad a los usuarios.

La falla agravada de la compañía del metrobus deja en total orfandad a las personas con discapacidad que están obligados a tomar este servicio de movilización. Hacemos un llamado a las autoridades para que la compañía del metrobus cumpla con su responsabilidad y presten el servicio, pues ya pagamos anticipadamente.

La tarjeta de pago se nos impuso desde el día uno que comenzaron a funcionar los metrobuses. En este sentido, si no se cumple con el servicio solicitamos se omita la tarjeta de pago anticipado, ya que al usuario le ocasiona doble gasto.

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Por un lado, depositamos a la tarjeta del metrobus, no nos dan e servicio y terminamos usando los diablos rojos o en taxis.

Y para ponerle la fresa al pastel, no es de extrañarse que en los entornos laborales, un equipo de verdugos conocidos como recursos humanos estén con el látigo esperando al servidor público para descontarle por tardanzas, indiferente al viacrucis que se vive diariamente en las calles de un país que se resiste al progreso, son los factores certeros y el caldo de cultivo para el desempleo, la ansiedad, el estrés y depresión que irremediablemente conduce a accidentes automovilísticos, violencia familiar y hasta el suicidio.

Urge una pronta solución, por un lado, la angustia de llegar a una parada de bus y esperar 30 minutos a una unidad de transporte que nunca llega, y de buenas a primeras, amanecemos con la noticia que brindarán el servicio a medias con el pretexto que no planificaron las reparaciones a las trecientas unidades que descansan el sueño eterno.

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Todo este abuso, considero es un irrespeto a los panameños de a pie que dependemos del transporte público en nuestra vida diaria por lo que exigimos: Más acceso a las rutas, personal educado, parlante de anuncio de paradas, unidades suficientes, en fin, una mejor calidad del servicio.

Autora: Escritora, comunicadora social y activista de los Derechos de las Personas con Discapacidad.

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