Priscilla

Delgado

Al Natural

El amor por los libros

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Solo los que leemos sabemos el valor de contar con más de un libro en nuestra casa o en nuestra oficina, a fin de seguir contando con esos maravillosos objetos formados con palabras que nos cuentan historias sacadas de la ficción, o un buen ensayo que nos da un conocimiento preciso de lo que deseamos saber a través de una exhaustiva investigación que hizo el ensayista u otro escritor de cualquier género literario, deseamos que nos conversen de su obra.  Lo cierto es que los libros deberían ser parte de nuestra vida diaria.

Estar con ellos, vivir con ellos, tocarlos, volverlos a saborear, discutir con el autor e incluso encontrarle errores es una fascinación para los que somos lectores de vientre, estos seres que a partir de nuestro nacimiento tuvimos una relación interminable, con este objeto sin valor y que solo lo adquiere a partir de su divulgación y que se llama “libro”.

En el caso de casi todos los lectores, debemos haber tenido un maestro que llevó nuestros pasos por la lectura, en muchos momentos fácil, en otros durísimo, por no comprender lo que leíamos, y esto se fue corrigiendo con el tiempo acomodándonos a nuevas formas de comprensión lectora, que nos acompañará hasta el final del libro y, después de leerlo, sabremos qué frases se nos quedaron como referencia.

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Leer un libro es lo más parecido a ver largo metraje o un documental. Nos vamos con el escritor hasta el final, reflexionando o infiriendo con él.

No es lo mismo un libro de cuentos para niños que para adultos, son dos compresiones distintas.

El amor por la lectura abre la puerta a las aventuras, al aprendizaje de cosas nuevas y toda una serie de habilidades lingüísticas clave, como el desarrollo del habla y la ampliación del vocabulario, en una extensión incalculable, que lo observamos a menudo en las personas que vemos articulando una frase o un discurso.

El lector es rápidamente reconocido por la forma en que se expresa y no así, el no lector, que de pronto se pierde sin darse cuenta, tiene demasiadas muletillas y una expresión oral corta y con poco sentido con la frase escrita o hablada.

Es común ver en la televisión a personas que, evidentemente, tienen estudios superiores usando frases como “más sin embargo”, lo que evidencia que no tienen un discurso robusto y preciso y se expresan en diálogos cortos. Estas personas son usualmente las que no saben argumentar y levantan la voz queriendo hacer valer su narrativa.

De aquí que la violencia también puede ser superada si tienes consigo el habitar entre libros, además de leerlos por supuesto, porque ellos serán la mejor medicina para el enojo, y un aliado para compartir con otra persona lectora.

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Ahora bien, acumulamos libros y no todos son leídos porque hay una impronta que persigue al gran lector  “Una persona que tiene libros, es quien compra libros” en tanto que el hecho de que esos los libros son acumulados como un tesoro de vida, con una etapa distinta de lecturas a lo largo de nuestra vida.

En mi caso particular, inicié mi proceso intimo con la lectura desde muy niña y mi maestra fue mi abuela que me leía cosas muy intricadas y difíciles de comprender a los 5 años, pero esto también me ayudó a exigirme con el tiempo libros difíciles y complejos que leía por partes y me devolvía con párrafos enteros.

Allí encontré una relación con el escritor que permanece hasta el día de doy y es rallar mis libros en la frase que me gustó o el párrafo entero sí es preciso.

El libro se convierte más o menos en una medicina “voy a la biblioteca y busco un libro especial” para remediar mi dolor de cabeza y casi siempre funciona como si de medicamentos se tratara.

Según los expertos, todas las familias deberían tener una biblioteca básica en sus casas con un mínimo de 150 libros referenciales iniciando por un buen diccionario y seguido por aquellas disciplinas que aporten al futuro lector

En el caso de niños, entender que los libros infantiles tienes otras características, deben ser manejables, con dibujos, con letras grandes con lo que se puedan sentir satisfechos con este nuevo descubrimiento.

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