Prevención del suicidio

¡Escúchate! y ten cuidado con lo que dices

El suicidio es prevenible en la medida que hablemos sin estigmas, con la ciencia de por medio, responsabilidad, conscientemente y con empatía. 

Las frases inapropiadas pueden ser dañinas y afectar a quienes estén en una situación vulnerable.

“¡Medícate!”. Así le canta Sandra Sandoval a otra mujer en el duelo del amor por un hombre donde esta última, además de llevarse la deshonra pública de mala amante, también se muestra descolocada y errática en su manejo. No puede admitir la pérdida y su vida se centra en hacerle la vida imposible a la nueva poseedora del trono en el reino sentimental de un hombre.

Escuché la lírica y semejante cotejo tan básico no me resulta ajeno, aunque ya esté curtida por la ignorancia alrededor del tema y tolere a algunos, pero le ponga la mano firme sobre la mesa a otros. Reflexiono en este mes por quienes ya no están y se han ido de este plano físico debido a muerte por suicidio. 

El suicidio es prevenible en la medida que hablemos sin estigmas, con la ciencia de por medio, responsabilidad, conscientemente y con empatía. Reitero que en tres ocasiones intenté suicidio estando bajo el tratamiento de una psicóloga y medicada por un psiquiatra. Ambos muy irresponsables, pues en seis meses de terapias y medicación nunca me dieron un diagnóstico aun solicitándolo.

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Les comparto mi experiencia pues yo sé el choque emocional que se vive cuando nos dan un diagnóstico inesperado, pero nada más reconfortante que un diagnóstico para afrontarlo, trabajarlo y salir adelante. 

Lo mejor del diagnóstico es que luego empieza una travesía donde logramos un autodominio inusual, nos hacemos conscientes de nuestras debilidades, muchos nos volvemos más estratégicos y trabajamos el doble en nuestras fortalezas. 

Si hay algo por lo cual doy gracias a Dios y a Maestra Vida es por mi enfermedad mental, toda vez que me ha hecho más resiliente, más humilde para dejarme ayudar y poner mis límites aplicando el “conócete a ti mismo” de Sócrates.

Esto último es una delicia para el paladar emocional e intelectual, se traduce en una actitud constante de observación con múltiples ganancias individuales que solo los conscientes pueden degustar. Y lo mejor, al menos desde mi experiencia, en el plano amoroso de pareja, llevamos ventaja.

Cuando asumes tu diagnóstico responsablemente corres el riesgo de volverte imparable, magnético, carismático y doblemente exitoso pues estás en paz contigo mismo.

Lo que muchos desconocen es que un cerebro bien medicado junto con otra serie de acciones, tiene como resultado una química cerebral más balanceada.

Todo lo anterior es posible con psicólogos idóneos, responsables y vanguardistas que trabajen en equipo con psiquiatras expertos en la buena medicación.

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Medicarse por una enfermedad mental puede ser de por vida o momentáneo, pero bajo ninguna circunstancia debe ser objeto de burla, discriminación, colusión para el bullying, destrozo y vandalización de propiedad, acoso, argumento de despido laboral o comentario hiriente por alguna actitud que no nos parezca. 

He vivido todas las anteriores y mi conclusión es que el ego de aquellas personas les impide educarse y más barato les resulta juzgar y atacar porque les representamos un obstáculo para sus fechorías. 

En todo caso, y a pesar de que usan nuestro diagnóstico para perjudicarnos, lo mejor es entender que la psiquis de ellos no puede ser mejor que la nuestra. Las acciones de cada quien son reflejo de su mundo interno y ello tiene más que ver con su villanía que con nuestra salud mental.

Les comparto un listado de frases inapropiadas que he escuchado:

  • “El clima está bipolar”. La bipolaridad se regula con medicamentos y no hay nada de malo es ser bipolar.  Lo feo es que te escuchen esa frase en tu boca, recuerda que el clima sí es inestable.
  • “Ella como que no se tomó la pastillita hoy”. Un paciente medicado regularmente no se desestabiliza por dejar de tomar la pastilla un solo día.  Lo mejor es que tomes conciencia y te eduques.
  • “Esa agresividad es por su bipolaridad”. Si bien varios diagnósticos se visibilizan con agresividad, una vez bien medicados ese síntoma debe bajar. La agresividad es el resultado de muchos factores y no necesariamente por un diagnóstico.
  • “Él tiene un problema mental”.  No existe tal cosa como problema mental, hay enfermedades mentales.
  • “Ella es como esquizofrénica”. La esquizofrenia no es un rasgo de personalidad.
  • “Háblame de tu historial”. Nadie, absolutamente nadie, en un ambiente laboral puede jamás pedirte reportes sobre tu historial médico. Si un jefe osa en sacarte ese tema, te están discriminando y eso es penado por ley.
  • “Híncate y rézale a Dios para que te cure”. Me pregunto si le dirían lo mismo a una persona diagnosticada con cáncer. 
  •  “Tu despido se debe a tu enfermedad mental”.  Si te lo dicen verbalmente para la culminación de relaciones laborales tienes que tener claro que es un argumento ilegal.

Lamentablemente, estas y muchas otras frases similares son dichas por jefes, líderes de equipos, padres, madres, sacerdotes, pastores, profesores y gente en posiciones de poder que persisten en la vulgaridad y ser ignorantes a voluntad propia.

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Vivo en un país mayoritariamente cristiano y pese a ello, la ideación suicida, los intentos de suicidios y las muertes por suicidio no cesan. 

La idea judeocristiana de que el suicidio es pecaminoso, se paga con el infierno y deshonra a la familia, resta importancia al análisis crítico en una terapia psicológica y desbanca a la ciencia que tanto nos ha ayudado a seguir adelante.  ¿Cómo ayudas a un paciente psiquiátrico ateo? ¿Cómo abordas a un japonés cuyo padre murió por suicidio entendiendo que Japón maneja una cifra alta dado que el suicidio en ese país un acto honorable? ¿Le hablarías de tu Dios o cómo lo abordarías?

La salud mental es como una cuenta bancaria de ahorros; lo que deposites hoy, mañana te rinde.

Llama a estos números en caso de intento o ideación suicida.

Te Escucho Panamá: 831-7600 de 4:00pm a 10:00pm

MEDUCA: 511-4401 / 511-4419

CSS: 503-6349 / 503-6355

CRUZ BLANCA: 800-2211

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