Analisa

Williams Choy

UBUNTU

Yo estoy bien, si tú estás bien.

Experiencia de mayor valor y menor costo

Mi hija prefirió el paseo de la oferta y nos fuimos para Gamboa sin ningún plan, ni mucho menos expectativas.

Observando con curiosidad es fundamental para comprender el valor e importancia de ese entorno, tal como lo hace Ximena.

De pequeña, recuerdo pasear mucho por tiendas de la Avenida Central y Vía España. Lo recuerdo como un paseo con mi madre y tías.  Una tenia mucha paciencia y quería quedarse a ver cada pieza de la tienda, la otra la acompañaba y la tercera se daba una vuelta y las esperaba afuera; yo me quedaba con la última y me pasaba entrando a buscar a las otras para seguir a la siguiente tienda.

Así fueron muchos sábados de mi infancia. Yo era feliz viendo a las personas caminando, creando juegos dentro de las tiendas, mientras las tías me agarraban de la mano y en las aceras me balanceaba colgada de sus brazos.

Al pasar los años, me volví visitadora de tiendas entrada por salida. Iba por lo que necesitaba y salía, y cuando era algún tipo de promoción iba con mayor placer.

Luego llegaron los centros comerciales y, debo confesar, que aún me desoriento en todos y me abrumo de la cantidad de tiendas.

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Trato de ir a tiendas pequeñas que no queden en centros comerciales para salir más rápido. Si hay descuentos, puedo sacrificarme un poco más y gozar de los descuentos por un tiempo más prolongado.

Hablando de descuentos, y tantas opciones que hay en ese sentido, a veces compro en una plataforma de ofertas y hace unos meses compré unas entradas para ir al Panama Rainforest Discovery Center y el 22 de diciembre expiraba dicha oferta.

Como estoy en proceso de mejorar en planificación y manejo del tiempo, por supuesto que llegó el 22 de diciembre, y no lo habíamos utilizado. Y tampoco, a 3 días de Nochebuena, no había comprado ningún regalo. Estaba haciendo tin marín si iba al mall o utilizaba la oferta en aquel lejano y desconocido lugar.

Mi hija prefirió el paseo de la oferta y nos fuimos para Gamboa sin ningún plan, ni mucho menos expectativas. Una tarde soleada, estacionamos el carro antes de llegar al sitio, y caminamos un tramo largo.  Al principio, con culpa porque no había comprado ningún regalo, pero el oxígeno de la abundancia verde iba despejando mi mente y envolviéndome en un regocijo de serenidad y disfrute.

En el camino, mi hija como buena científica, iba observando con curiosidad de una manera insuperable. Yo estaba enfocada en llegar al sitio, mientras ella encontró ñeques, gato solos, arañas, hormigas gigantes, monos aulladores, monos, aves hermosas y unas micro ranas en plena tarde en Gamboa. Fue asombroso y hermoso.

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Luego llegamos al sitio. Un centro de descubrimiento de los tesoros de la naturaleza de la flora y la fauna panameña.

Cuenta con senderos, un rincón de colibríes y un observatorio de aves que te lleva a atravesar las diferentes capas del bosque hasta llegar arriba de los árboles. El personal amigable, conocedores y entusiasmados de compartir tanta información valiosa.

Fue una tarde sorpresa, agradable y hasta emocionante al poder simplemente respirar en paz, sin apuros, tratando de aprender a observar, de la mano de mi hija y los amigos del centro. 

En fin, una experiencia que valió mucho y cuesta mucho menos que cualquier tarde de compras.

Que este 2023 haya muchos días como ese 22 de diciembre y que nuestra mente, demasiado enfocada hacia el consumismo, sepa diferenciar, poner límites y aprender a disfrutar más de la simpleza y magia de nuestra valiosa naturaleza. 

Nos sensibiliza más, nos conecta más con nosotros mismos y con los otros. Gracias Ximena Raquel.

Explorar nuevas opciones de distracción y conocimiento es posible, sin irse muy lejos de la ciudad.

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9 comentarios

  1. Analissa, me ha encantado este artículo. Podemos comprarnos muchas cosas y rellenar a nuestros hijos tambien de objetos y demás cosas materiales, sin embargo, lo que recordamos son las «experiencias».. Esos paseos, las caminatas, conocer sitios distintos para respirar aire puro, darse una escapada de lo rutinario de las 4 paredes, rascacielos y tranques… y más cuando se hace en familia… Eso eso es lonque queda grabado en el corazón. Gracias por este escrito.

  2. Maravilloso! Crear memorias es el mejor regalo! Además, de que es la mejor forma de vivir la Navidad.
    Feliz Año Analisa, y un fuerte abrazo.

  3. Annalisa, me encantó este relato, de convivencia familiar con tú hija de aprendizaje juntas, de interacción con la naturaleza y de precios accesibles. Momentos que crean bellos recuerdos que se atesora en el corazón. Gracias por compartir.

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