Priscilla

Delgado

Al Natural

La clasificación del murmullo

Cuántas veces hemos sido parte de la persona que escucha (sin quererlo) convirtiéndonos en parte sustancial de un murmullo que, repetido por distintas personas, se puede constituir en algo desmontable o certero, dependiendo de cómo se da la aproximación a la acumulación de hechos vertidos, producto de un suceso.

Ciertamente que esta palabra no siempre es percibida en el contexto en donde se evoca una sensación de tranquilidad, tal como se comportan las olas del mar o el fluir de un arroyo, el canto de un pájaro o la armonía que da la música suave.

Lo contrario del murmullo es el estruendo, el ruido, denotando la falta de claridad en las palabras, por lo que  será difícil discernir sobre ellas en tanto que muchas veces se oculta información determinante creando una atmosfera de intriga.

Cuando el murmullo es agradable es solo armonía, admiración, susurro, de mar, de bosques, que se convierte en sonidos suaves y continuos propios de un ecosistema activo, como el murmullo de insectos en un bosque o el murmullo de las olas en la orilla, todos agradables a nuestro sentir

El murmullo que emerge de las voces de algunas personas se convierte en la mayoría de las veces en información tergiversada que circula de boca en boca en su gran mayoría con enormes distorsiones que expresan un equívoco y es animado por otros oyentes hasta convertirlo en un tsunami imparable, además con una fuerza devastadora que agrede y desafía a todo lo que encuentre a su paso.

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En vez de ser una conversación en positivo se convierte en una agresión imparable que socava lo más profundo de la humanidad de quien es objeto del murmullo agrandado y   convertido en mentira, con connotaciones de intranquilidad o ansiedad, reflejando de inmediato sensaciones de malestar, que sabemos hay mala intención.

El murmullo es una palabra rica en matices que va más allá de su definición literal. Su significado se moldea por el contexto, el tono y las asociaciones que evoca en la mente del oyente o lector. Puede ser un sonido apacible o inquietante, una forma de comunicación discreta o un signo de descontento latente. Su ambigüedad y sutileza la convierten en una palabra poderosa en el lenguaje.

En este momento en el mundo entero estamos viviendo el murmullo en su expresión más alta, que en breve se convierte en una calumnia despiadada y que socava la dignidad de las personas sin ninguna piedad y todos los días lo vivimos con los “fake news” que traspasaron todo nivel de tolerancia para establecer una mentira muchas veces repetida convirtiéndose y regándose de manera cruel atacando y vulnerando el honor de la persona de quien se habla y lastima.

Es lamentable como infiere el murmullo, el rumor sin razones fundadas, estableciendo verdades a partir de la percepción que fue muchas veces emitida en algún medio o red que nada tiene que ver con la realidad.

Es muy cierto que siempre hay 3 versiones, la mía, la tuya y la verdadera y es por esa razón que el rumor no debe ser el aliado de lo propaguemos ante la sociedad.

Si hemos de hablar de una persona que no se puede defender, es  mejor callar y no seguir con un murmullo que se convierte en grito silencioso que deteriora la imagen del juzgado sin que se diga la mínima verdad de un hecho, por lo tanto es mejor  asegurarnos que la verdad nos asiste y no es un murmullo tendencioso y peligroso, que puedan llevar a la persona vulnerada a tomar decisiones que luego serán irreversibles.

Una frase mal dicha, una coma mal puesta puede hacer la diferencia y cambiar por completo la narrativa y el final de una historia.

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Que el murmullo sea solo de viento leve, de olas, de canto de pájaros que se propague el sonido hermoso del silencio en vez de añadir alguna palabra venenosa que habla mucho más del que la emplea de aquel a quien va destinada.

Si el murmullo logramos pararlo apenas se produce, hemos de contribuir para que nadie salga lesionado, si construimos frases alentadoras será la pócima mágica que no permitirá que el mundo se construya de personas que con mucha facilidad dirigen sus balas a mansalva, sin saber que sus palabras construyen o destruyen.

Seamos parte del buen comunicar y no tergiversar.

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