Analisa

Williams Choy

UBUNTU

Yo estoy bien, si tú estás bien.

Las dos Panamá

Tenemos dos Panamá que saben que existen, pero no quieren encontrarse. No se quieren porque no son iguales.

Panamá es un país lleno posibilidades, sorpresas y temas por resolver. Foto: Elements Envato

Leer sobre las estadísticas de Panamá es para mi vivir una película de ficción o, mejor dicho, de terror.

Conectar este terror con la realidad me trae pesadillas de esas en las que sientes que gritas, te quedas sin aliento, la voz no te sale y, por supuesto, nadie escucha. La pesadilla sigue en aumento y Panamá se divide en dos.

En el Panamá 1, pasamos por la Cinta Costera y nos sentimos en un país de primer mundo, o como he escuchado, “el Dubai de las Américas”. Es un país con los más altos indicadores económicos de la región, aún en 2022. Donde pocos amasan estas riquezas, la mayoría producto de corrupción y abusos de todo tipo.

Múltiples propiedades, carros y yates de los más lujosos y costosos del mundo, donde estas marcas se dejan ver, oler y sentir de lejos. Tenemos grandes matemáticos y calculadores creativos que logran inflar los precios. Son magos para que esas riquezas se multipliquen, claro para ellos mismos, encubiertas con grandes programas pseudo sociales, promocionados con campañas publicitarias de lujo que nos engañan una y otra vez.

El petróleo podría llegar a 300 dólares el barril

Luego está el Panamá 2 que es un país escondido, considerado como uno de los últimos en el ranking de Pisa (programa que evalúa las competencias de los jóvenes de 15 años en lectura, matemáticas y Ciencias). Además, cuenta con la mayor cantidad de fracasos escolares, según ranking de la Unesco. Tiene bajos niveles de desempeño y luego la deserción anual de sus estudiantes está arriba de los 10,000 jóvenes al año, que deciden no continuar con estudios y entrar de manera prematura en el mundo laboral o quedarse en casa sin estudiar ni trabajar y convertirse en “ninis”, los que en 2021 sumaban más de 200,000.

Hay que sumar a esta espiral los niveles de desempleo y crisis, producto de la pandemia, que nos están marcando la vida y provocando que muchos tomen decisiones que atentan contra sus vidas. Y Panamá se debilita.

Remato el tema con el alarmante incremento de las cifras de delitos contra la libertad e integridad de niños, adolescentes y mujeres. En fin, un Panamá abusado.

Regalos que valen la pena y que nunca olvidaremos

Tenemos dos Panamá que saben que existen, pero no quieren encontrarse. No se quieren porque no son iguales.

No podemos seguir esperanzados en que los lemas o estribillos que usan los gobiernos sean la varita mágica, porque no hay magia que nos traiga a nuestro Panamá.

La suma de estos dos Panamá nos está sacudiendo y amenazando, cada vez más cerca con violencias, agresividades y dolor.

Les invito a tomar una lupa y ver más a fondo a nuestro Panamá y lo que va sucediendo; en lugar de solo atacar el síntoma, ver la raíz.

¿Qué puede haber vivido una persona que viola a otra? ¿Qué puede haber detrás de una persona que golpea a otra en un juego? ¿Qué puede sentir una persona que patea un carro porque se le cruzó, y luego se agarran de greñas y golpean? ¿Qué le puede estar pasando una persona que patea a otra hasta dejarla en el piso inconsciente? O vayamos a nuestras casas. ¿Por qué se nos fue la paciencia? ¿Por qué gritamos entre parejas, hermanos y padres a hijos y, por supuesto, hijos a padres?

La lista es larga. Y mi respuesta es corta: crianza. En la crianza radica la raíz de la mayoría de estos problemas.

Enfermera de Boquete luchó contra covid y a la vez entrenó para Maratón de Berlín

Nos toca romper ciclos intergeneracionales y empezar el cambio nosotros, desde nuestras casas y comunidades.

¿Qué estamos haciendo en casa? ¿Cómo es nuestra dinámica familiar? ¿Qué mensajes les damos a nuestros hijos? ¿Estamos poniendo etiquetas a nuestros hijos? ¿Cómo les hablamos? ¿Les gritamos? ¿Les pegamos? ¿Nos sacan de quicio? ¿Qué mensajes les mandamos? ¿Los ignoramos o les hacemos de todo? ¿Somos muy castigadores porque necesitan sufrir para aprender o somos muy permisivos y complacientes para que no les falte nada?

La crianza tiene un gran impacto en nuestros hijos a futuro. Todo lo que hagamos o no hagamos, digamos o no digamos, va a llevar a nuestros hijos a tomar decisiones acerca de si mismos y el mundo y va a ir definiendo su forma de moverse en este mundo.

Y la comunidad juega un papel muy importante en la crianza. Todo, absolutamente todo lo que nosotros entreguemos a nuestros hijos, apenas es un 50% de nuestro trabajo de padres. El otro 50% se trata de que todas esas cualidades y características que desarrollemos en ellos, puedan repicarlas en sus comunidades. Y es ahí, entonces, cuando se convertirán en ciudadanos que contribuyan con su recursividad a su comunidad.

Y no solamente en comunidad, en coherencia y cooperación que una sociedad puede repararse, restaurarse y renovarse, aprovechando todos los recursos de biodiversidad y ventajas que sí tiene nuestro país.

Lo que hagamos hoy en casa con nuestros hijos tiene un gran impacto en lo que veremos más adelante. Crianza y comunidad. Depende de ti y de mi.

Un ángulo de la ciudad de Panamá que simula opulencia y desarrollo.
Compartir:

8 comentarios

  1. Excelente artículo.
    Como dicen que dijo Mahatma:
    «Sé el cambio que quieres ver».
    A cada uno le toca aportar desde el lugar donde está para hacer que el mundo sea mejor.

  2. Así es Analisa, realidad totalmente paradójica. El cambio a todo esto se logra profundizando en una educación en valores ciudadanos y morales desde casa, en familia. Que los medidos y redes sociales amplifiquen lo positivo y nutritivo. Que como ciudadanos responsables supervisemos y exijamos cuentas a los servidores públicos constantemente, no sólo en las elecciones. Y los que trabajamos con crianza, familia y profesionales de la ayuda sigamos en nuestro trabajo cada día firme, con esperanzas y fe en nosotros mismos y en los seres humanos. Sigamos adelante siempre!

  3. Hola felicidades por todo el contenido le an dado un golpe en la cabeza del clavo con el martillo, siempre que era la única persona que observa a los dos panama. Hay que neutralizar el cancer que consume y deteriora nuestro panama, y para eso comenzar a deteriorar las sanguijuelas que tenemos como políticos que están en posiciónes por sus propios bienestares no acudiéndole a el país y desmantelando las ruedas aladas de nuestro escudo y destrullendo las puertas A las generaciones que an de venir alto a la corrupción 😡✋🏽

  4. Más real no puede ser. Pero cuántos tenemos esa conciencia de las diferentes Panamá y estamos haciendo algo para cambiar las realidades y no quitar la mirada? Estamos llamados a ser agentes de cambios, sin esperar que la «clase política» nos haga el milagro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Últimas entradas

Suscríbase a nuestro boletín

Veracidad, Información y Precisión.