La evidentemente débil directiva de la Confederación ha dispuesto que no se le puede quitar la sede a Maduro, a pesar de que el mundo entero es testigo de las múltiples causas de “fuerza mayor” que prevalecen.

La obstinación del presidente venezolano Nicolás Maduro, en el plano político, al parecer tendrá sus efectos en la Serie Hípica del Caribe, prevista para el 8 de diciembre de este año.
La incertidumbre que impera, tras las elecciones en ese país, ha traído consigo consecuencias como la fractura de las relaciones diplomáticas y comerciales con varias naciones, muchas miembros de la Confederación Hípica del Caribe, que preside el panameño Alberto Paz Rodríguez.
Recién en mayo de este año -antes del torneo electoral- la asamblea general de la Confederación confirmó a Venezuela como sede de las seis competencias que se espera repartan premios globales por más de 800 mil dólares americanos.
Según un directivo de la Confederación, hasta ahora solo México, por razones evidentemente no deportivas- ha confirmado su asistencia a Caracas, en diciembre. República Dominicana, Puerto Rico, Ecuador y Panamá miran de reojo, pero están más lejos que cerca de emprender el vuelo.
Ante ese panorama, miembros de la Confederación habían intentado la maniobra de mover la sede a otro país, siendo Panamá el favorito.
Posteriormente, alguien les sopló que, según su propia reglamentación, la única manera que pierda la sede un país, después de ser ratificado en la asamblea de medio año, es por renuncia voluntaria. Es decir, pase lo que pase, hay que cargar con ese fardo.
“En el momento en que la Asamblea confirme la sede de la Serie Hípica del Caribe, su administración y celebración no podrá ser transferida a otro país, sino por renuncia expresa del país sede o por causa de fuerza mayor determinada en una Asamblea extraordinaria convocada para tal efecto”…, señala el artículo 65 del reglamento de la Confederación.
Con base en lo anterior, la evidentemente débil directiva de la Confederación ha dispuesto que no se le puede quitar la sede a Maduro (sí a Maduro, porque el final ir a Venezuela es simular que todo anda bien por allá), a pesar de que el mundo entero es testigo de las múltiples causas de “fuerza mayor” que prevalecen.
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Un directivo de la Confederación dijo en una entrevista desde Panamá que no había que mezclar los caballos con la política, que la bolsa que se ofrecía era buena y que tenía conocimiento de que hay dueños de caballos en Panamá que estarían dispuestos a ir y llevar sus caballos a Venezuela.
Claro que hay política en esto. El Gobierno de Panamá ha manifestado su rechazo al régimen de Maduro, al igual que muchos otros, incluso, el presidente de Venezuela ha sido insolente en sus manifestaciones hacia el mandatario de Panamá e interrumpió la conexión aérea entre los dos países. Él no se anda con vainas y nosotros tampoco debiéramos.
Además, el dinero no lo es todo y si fuera así, acá ya existe un fondo para eventos internacionales del cual se podría disponer, para hacer nuestra propia fiesta el mismo día (8 de diciembre) con eventos con las mismas condiciones, pero solo para caballos realizan campaña en Panamá.
Sería bueno saber quiénes son esos dueños de caballos valientes, que pretenden desvivirse llevando a sus ejemplares primero a Colombia, para después tomar otro vuelo a Caracas para hacerle el “show” a este impresentable, además de tener que hacer los trámites consulares, también en Colombia.
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Ciertamente, por ley el Gobierno panameño debe aportar anualmente 4 millones de dólares al fondo de premios que se reparte a los dueños de caballos, entonces lo menos que se pudiera esperar de los dueños de caballos es que haya un poco lealtad con la posición del gobierno nacional en un tema transcendental como este. O será que los 800 o 900 mil dólares de Maduro -que es casi seguro no permitirán que salgan de su país- tienen más peso que los cuatro millones de acá que se reciben todos los años.
Sobre la Confederación, no olviden a qué árbol intentaron arrimarse, cuando no habían calibrado la tozudez de Maduro y pensaban que Venezuela renunciaría a ser anfitrión de la Serie.
¡Ah! y México, que según la misma Confederación es hasta hace poco el único que ha mostrado con claridad su decisión de competir este año en Venezuela, ya los dejó con la brocha en la mano y se llevó la escalera al notificarle, casi un año y medio antes, que no podrá organizar la Serie del 2025.
Evidentemente, la Confederación Hípica del Caribe necesita reinventarse porque con todo lo que está sucediendo, es notorio que está herida de muerte.















Un comentario
Excelente artículo