Priscilla

Delgado

Al Natural

Mirar a través de los ojos del corazón

Yo creo en la forma de mirar, esto a me dice mucho de la persona con la que estoy interactuando.  

Hay personas que expelen tan malas vibraciones que no te provoca intercambiar palabras y mucho menos un acercamiento. Foto ilustrativa

Les ha pasado que por alguna razón llega una persona a su vida y no saben cómo “leerla”. Es decir, les cuesta identificar cómo es y se convierte en lo que yo llamo “un encefalograma plano”. Con este tipo de personas guardamos distancia por propia protección, porque no nos proporciona ninguna información desde el primer contacto.

En cambio, llega otra que se traduce en transparencia total, con ellas dan ganas de conversar, de contarle cosas, de compartir hechos y sientes que esa persona se quedará contigo para siempre. Así hayan pasado solo 10 minutos de charla, inmediatamente surge la empatía, nos cae bien y somos capaces de conectarnos de inmediato. 

Yo creo en la forma de mirar, esto a me dice mucho de la persona con la que estoy interactuando.  

A algunos le brillan los ojos lo que demuestra que tienen ganas de vivir, evidencia de que emana vida y uno quiere discurrir nuestros trechos de la vida con los mismos pares, personas que emanen buenas energías.

En cambio, existe un número de personas que expelen tan malas vibraciones que no te provoca intercambiar palabras y mucho menos un acercamiento. Eso nos sucede casi de inmediato y cuando conocemos a esa persona ponemos una barrera silenciosa, inquebrantable, porque algo es seguro: cuando alguien tiene malas vibraciones se sienten en el entorno, aunque esta persona trate de disimularlo, pero tenemos la certeza de que no es creíble, que algo nos oculta y no la deseamos para nada cerca.

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Todos tenemos un algo que se llama dopamina que  es el neurotransmisor catecolaminérgico más importante del Sistema Nervioso Central (SNC) de los mamíferos y participa en la regulación de diversas funciones como la conducta motora, la emotividad y la afectividad así como en la comunicación neuroendocrina y mucho tiene que ver con el comportamiento individual de cada ser humano y es, desde allí, donde sentimos las distintas emociones que nos produce lo externo, incluido el sentir hacía nuestros semejantes.

Esta percepción no es adquirida, es innata en cada persona y la vamos desarrollando a lo largo de la vida, muchas a punta de malas experiencias, o de trabajar en equipo con personas de distintas formas de ser.

El trabajo en equipo es una escuela de conocimiento para saber si nosotros somos los equivocados y en este sentido lo vemos a menudo en una persona que es conflictiva y no lo sabe y siente que es el grupo que la rodea el que genera problemas, no siendo consciente de que es ella misma la que genera rechazo en el colectivo.  

Y no tiene que ver con una persona que hable en voz alta, que tenga una voz suave o fuerte, que tenga más estudios o menos, que este mejor preparada académicamente o que sea mayor o menor que otros.

Hasta en la escritura se nota quienes somos.  Si nos atrevemos a entrar en este mundo de ver y escuchar, nos daremos cuenta rápidamente en qué situación se encuentra una pareja en un restaurante con solo mirarlos.

Observando un poco sabremos si es una pareja de mucho tiempo, si solo son amigos o más que amigos, por la forma de sentarse y moverse, además de cómo se miran, aunque sea de manera furtiva.

Los famosos emoticones son verdaderos sensores para determinar el lenguaje callado de una persona que no es capaz de escribir por cualquier razón.  No todos estamos en la capacidad de trasmitir en palabras lo que sentimos por dentro.

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Muchas personas convierten una conversación en un meta mensaje que en la mayoría de las veces tenemos que desentrañar, en ocasiones, con una conclusión errónea.  

La conexión emocional es una de las experiencias más maravillosas de las que podemos ser partícipes, algo que incluso a veces podemos definir como mágico y que es importante cuidar, si lo llegamos a experimentar, porque no siempre es fácil encontrar a esa otra persona con la cual crear un vínculo tan único e intenso.

Es muy interesante tener en nuestras vidas personas con las que podamos conectar, personas en las que podamos confiar, que pertenezcan a nuestro micro mundo de experiencias

La calidez y tranquilidad que nos regala una persona con la que hemos coincidido y con la que contamos, no tiene precio.

Seamos cuidadosos en nuestras relaciones afectivas porque estas serán nuestra familia extendida para el resto de nuestras vidas.

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