Estas mujeres que merecen mi respeto porque dan la cara y lo admiten, no por otras que también lo hacen y se enmascaran en relaciones en donde ellas ponen su cuerpo y el hombre las mantiene.

El término «prostitución» proviene del latín «prostitutio», que tiene el mismo significado que el actual y que a su vez proviene de otro término latino » prostituere», que significa literalmente exhibir para la venta.
El término coloquial más extendido en los países de habla hispana para referirse a una prostituta es puta, palabra que conlleva una fuerte connotación despectiva. De hecho, y debido a que suele emplearse como insulto, su uso ha sobrepasado el de la descripción de una profesión, y en muchos países se usa para adjetivar de forma grosera otro elemento, al estilo del término inglés fucking.
Como me choca tanto, la forma tan despectiva en donde buena parte de la sociedad se refiere a estas mujeres, he decidido darle forma escrita al pensamiento que tengo acerca del tema.
Hace muchos años hice algunas entrevistas para una revista que iniciamos unos amigos aquí en Panamá. Las realicé en el parque Casa de Campo en Madrid, en otoño, donde el frio y la lluvia son constantes y no te dejan caminar.
Estas chicas caminaban medio desnudas retando al frio y ayudándose unas a otras con un abrazo para obtener calor. A la hora de buscar un cliente cada una iba por su lado hasta concluir su trabajo.
Luego venían a una suerte de fogón hecho por ellas para darse un poco más de calor trabajando 12 horas con tacones de cinco pulgadas.
El mensaje en la botella y los piratas internos
Debo señalar que en Madrid hay más de 2,000 trabajadoras del sexo que están registradas, pero estas jóvenes de Casa de Campo no, ellas son una minoría que pulula de día y de noche buscando un cliente que les permita llegar al día siguiente, muchas veces durmiendo en apretujados cuartos de 5 en 5, en tanto que vienen de África, Europa del Este y de las ciudades marginadas de América Latina, en su gran mayoría.
Chicas que no superan los 25 años y que las circunstancias las llevaron a no tener más opción que prostituirse porque el sistema no les dio cabida.
Muchas de ellas no hablan español, entonces las usan y no les pagan, y a otras las maltratan y muchas veces aparecen muertas con identificación S/N (no existen), nadie reclama ese cadáver, ellas no son nadie.
Igualmente, esta forma de vivir es recurrente en todos los países del mundo, incluido China donde la prostitución es castigada con la pena capital. Si hay una ecuación lógica sería: prostitución es igual a pobreza y desigualdad.
Aquí en Panamá hace muchos años hice una estrecha amistad con una extranjera que se hacía llamar Luna en el gimnasio donde hacíamos ejercicios. Me llamaba la atención que era vetada por las señoras que se ejercitaban y nadie le hablaba.
La pobre mujer llegaba, hacia su rutina y se iba, pero nadie se tomaba el trabajo de decirle ni buenos días. Un día entablé una amable conversación con ella y me pareció una mujer encantadora, sincera y muy educada, lo que me hizo querer acércame a ella y la invité a comer, cosa que le sorprendió muchísimo; casi no lo podía creer.
A partir de ese día nos hicimos amigas y compartíamos en familia en mi casa, con mi hijo. Cada vez que terminaba la velada, ella se iba llorando porque decía que no tenía a nadie más en el mundo que a nosotros, por lo menos en Panamá.
Me contó cómo era su trabajo y yo por mera investigación y curiosidad le pregunté si ella se enamoraba de sus clientes.
Para mi sorpresa me dijo que siempre esperaba que un hombre la sacara de esa vida y quisiera casarse con ella. Sí se enamoraba y, perdidamente, una vez que ese cliente se convertía en asiduo, ella confundía ese sentimiento de empatía con amor y luego terminaba muy desilusionada.
Luna fue agredida muchas veces y en una ocasión casi la matan porque se negó a realizar ciertos favores que no estaban pactados.
A través de su experiencia supe de la cantidad de mujeres que han intentado suicidarse producto del desespero por salir de esta profesión. Muchas lo han logrado. Otra gran cantidad se debaten en la tristeza de asumir día a día ese trabajo con mucho coraje.
Hacernos chicos nos hace grandes
No pueden enfermarse porque viven de su cuerpo el cual tienen que cuidar para que les reditúe en beneficios. De manera que es una profesión de corta data, de mujeres guapas, que se ven asomadas a este mundo de la noche como mariposas y mujeres alegres.
De ninguna manera lo son. Alegrarán por un rato y a cambio recibirán dinero, pero de alegres no tienen nada.
La sociedad les dice putas, las discriminan, las ofenden, las maltratan, ellas nunca serán insertadas en ningún círculo social, por el trabajo que hacen, ellas no merecen nada porque solo sirven para alimentar un espacio que fue creado por el hombre y no por ellas.
Ellos pagan por ese servicio, si no pagaran no habría prostitución. Me pregunto si no sería mejor brindarles garantías para que estén protegidas, aseguradas, pensionadas, no excluidas del sistema como lo están hoy.
Estoy escribiendo sobre estas mujeres que merecen mi respeto porque dan la cara y lo admiten, no por otras que también lo hacen y se enmascaran en relaciones en donde ellas ponen su cuerpo y el hombre las mantiene. Cito. (Esther Vilar) ‘El varón domado’.
Este tipo de prostitución está políticamente admitido y hay muchas que viven sin amor, pero de altas pensiones alimenticias que pagan el padre de sus hijos (todos distintos). ¿No les parece que esto es también una forma de prostituirse? ¡Yo sí!
Creo que las relaciones afectivas no tienen que ver con un intercambio de bienes y que los seres humanos somos iguales para repartir lo que deseamos.
Si los hombres siguen siendo los “vivos”, seguiremos teniendo estas dos clases de trabajadoras del sexo. La que puedes compartir con tus amigos porque son las señoras y las que compartes en solo cuatro paredes
PD. Luna se casó en su país. Tiene 3 hijos y estableció una pastelería de gran éxito.

















7 respuestas
Excelente artículo. Una perspectiva humana y justa. Son seres humanos!
Gracias por tu aporte para este sector tan sensible socialmente
Me alegro mucho de que la joven Luna haya salido adelante con su vida. Una luz de esperanza iluminó mi alma cuando leí la culminación de su historia relatando la vida de esta joven y de otras más que pasan día a día por esta situación. Jesús era amigo de prostituta y otros hombres mal vistos por la sociedad religiosa y lo criticaban por eso, pero el las ayudó a salir de esa esclavitud con su amor y su bondad, así hizo usted con esa joven, le dio su amistad su amor y le brindó el calor de una familia, por eso fue que ella pudo triunfar por el apoyo que usted le brindó y la bendijo no con palabras si no con hechos.
El desinterés en torno al tema va de la mano con los regímenes jurídicos desactualizados y la falta de empatía de la propia sociedad, y por qué no, de muchas mujeres.
Me encantó su argumento, comparando lo que conocemos como prostitución tradicional y los otros modelos que de igual manera comprenden una remuneración a cambio de sexo, de los que tampoco se hablan pero que cada día son más comunes y que afectan, no solo a la mujer sino también a los hijos, ya que en la mayoría de las ocasiones representan un ingreso, una pensión, un compromiso económico.
Exacta mente! Lo describes tal como es. Gracias por tu aporte a este artículo
Son unas triunfadoras porque a pesar de todo corren riesgos contra su vida y luchan por su vida y familia ?
Así es amigo. Son víctimas del sistema