Pedro Salinas y su amor infinito por los ciegos

Su legado se encarna en generaciones de hombres y mujeres con discapacidad visual de Panamá y el mundo, teniendo en la educación el arma más poderosa para triunfar.

Pedro Antonio Salinas Jaramillo.

Estoy convencida que los homenajes son importantes, un ser humano que entrega amor, paciencia y vocación a una causa eso es inconmutable y debemos honrar a quien honra tiene.

Hoy quiero rendir respeto y mi admiración a uno de los grandes personajes del movimiento tiflológico nacional e internacional. Estoy refiriéndome al que tuve el privilegio y honor de llamar mi amigo Pedro Antonio Salinas Jaramillo, director ejecutivo del Patronato Luz del Ciego.

Nunca estamos preparados para las separaciones. El profesor Pedro Salinas nos dejó el pasado 8 de febrero. Los que lo conocimos, nos embarga una gran tristeza, somos conscientes de la trayectoria, amor y excelencia que marcó durante esta vida, donde promovió los derechos de las personas con discapacidad y realizó acciones de rehabilitación y educación con el objetivo de elevar la calidad de vida de las personas con discapacidad visual. 

Su legado se encarna en generaciones de hombres y mujeres con discapacidad visual de Panamá y el mundo, teniendo en la educación el arma más poderosa para triunfar.

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Pedro, con sus 87 años fue un ícono sagrado de la Educación Especial, desarrolló su trabajo con una energía y un ánimo envidiable y eso fortaleció y nos unió aún más en una amistad que perduró para siempre.

Lo recuerdo en aquellos momentos cuando en 1975, ocupaba la dirección de la Escuela de Ciegos Helen Keller. Yo contaba con apenas 12 años y luego de una retinitis pigmentosa, mi madre Ena, decidió llevarme a este centro especial.

Allí estaba Pedro nos recibió con una gran sonrisa y afabilidad, canalizó todos los esfuerzos para que mi proceso de rehabilitación fuera un éxito y así continuar los estudios académicos.

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Profesor, de varias generaciones de docentes en la Enseñanza Especial, dejó su impronta de excelso educador y, sobre todo, de una verticalidad y decencia como pocas. Siempre fue consecuente con su manera de pensar y actuar.

Pedro, descansa en paz.

La autora es escritora y comunicadora social.

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