Priscilla

Delgado

Al Natural

Qué es la Navidad para unos y qué es para otros

La Navidad, que debería ser ese principio de fraternidad universal, se convierte entonces en muy triste para los que nada tienen.

La palabra Navidad proviene del latín nativitas, ‘nacimiento”. El mismo origen tienen el francés Nöel, el italiano Natale y el portugués Natal. En inglés, la festividad recibe el nombre de Christmas 

A pesar de ser una fiesta cristiana, la Navidad es celebrada en gran parte del mundo, también por los no cristianos, desprovista de su contenido religioso y más como una ocasión de reencuentro y reconciliación entre familiares y amigos.

Desde el punto de vista cristiano, el significado de la Navidad responde a la manifestación de ciertos valores que durante estas fechas cobran un especial significado.

Valores como la solidaridad, la unión, el amor, la paz y la esperanza son más propios de la época de Navidad, y se encuentran representados en las creencias religiosas del cristianismo.

Si bien es cierto que estas fiestas gozan del beneplácito de casi todas las religiones y distintas sociedades, en este momento deseo referirme a lo que se ha convertido esta celebración, al menos en Panamá y algunos países.

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Inicio por manifestar que es la fiesta cristiana más desigual que he vivido, en donde algunas familias festejan tanto Noche Buena como fin de año de manera opípara, con regalos y adornos, mientras el 75% de la población en el mundo entero, no se entera que esta fiesta existe, porque no acceden al mínimo bienestar que es proporcionado a ese  25%, en donde la abundancia, la compra desmedida, es el mantra que cubre estas fiestas y, tal como se menciona al principio, cuando lo se pretende es una reconciliación y el fortalecimiento de valores.

Las ciudades enteras son adornadas, así como los edificios y calles, sin importar dónde se viva. Cada uno arregla dentro de sus medidas, su espacio o comunidad.

La Navidad, que debería ser ese principio de fraternidad universal, se convierte entonces en muy triste para los que nada tienen, para los que perdieron a alguien, y es donde la ausencia cobra valor, ya sea que se hayan ido de este mundo o vivan en otro país.

La fiesta es para muchos, momento de festejos, pero para un gran número de personas, es pesadumbre y tristeza; de hecho, después de estas fiestas y, a partir de enero, las estadísticas nos dicen que se disparan los suicidios en todo el mundo.

Las familias se endeudan por toda una suerte de regalos que la sociedad y las fiestas les imponen y debido al movimiento comercial que se da para estas fechas, en donde sobran los adornos, las ofertas de todo, pero falta algo que es lo más real: el verdadero sentido de la Navidad que debería ser igual para todos y no lo es.

Muchas son las personas que en estas fechas intentan disminuir la soledad de muchos niños sin juguetes y sin comida, llevando a estos a lugares muy distantes.

Pasadas las fiestas, ellos vuelven al sinsabor de su vida, a la escasez, a las lombrices, que se ensañan con sus barrigas llenas de aire, y tal vez coman algo lo más parecido a una comida.

No solo ellos, también sus padres, sus familias enteras que nunca se enteraron de que en algún lugar alguien está celebrando el nacimiento de un niño llamado “Jesús” salvador del mundo que algunos ven el día 25 de diciembre en un nacimiento, acostado en un pesebre.

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Ese niño lo conocemos como uno blanquito y gordito, nació sano, a pesar de dormir entre pajas y acompañado de animales, mientras niños de todos los colores, ya nacen desnutridos y tal vez no duren mucho tiempo en la Tierra y tampoco sus padres, que libran una batalla diaria de subsistencia.

Los panameños somos privilegiados, si nos comparamos con muchos países vecinos como Colombia que, a pesar de la pesadumbre, sí comprenden el sentido de la Navidad y esta se inicia el 7 de diciembre con la tradición del encendido de velas y el acompañamiento de las familias en una hermosa vigilia compartiendo un buñuelo.

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Este artículo no pretende desanimarlos para esta Navidad. El propósito es crear conciencia de que un país se construye entre todos, un país no solo le corresponde a un sector social o al gobierno, debemos ser ciudadanos y no habitantes, contribuir desde donde estemos y, a partir de lo que hagamos, construiremos una mejor Navidad y un Año Nuevo llenos de esperanza para todos los habitantes de este hermoso país, de cintura estrecha y que solo cierra los brazos para dar un abrazo.

Feliz Navidad y un venturoso año 2023.

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