Analisa

Williams Choy

UBUNTU

Yo estoy bien, si tú estás bien.

Seguir hacia adelante…sin adelantarse

Debemos hacer un alto y retomar la vida con calma, con pausas, con límites, balance, con disfrute, con silencios, con sinceridad.

Los tiempos actuales nos mantienen en una interminable carrera contrarreloj. Foto Ilustrativa

Recuerdo que desde que aprendí a utilizar cassettes para escuchar música, aprovechaba adelantar las canciones, cuando quería cantar la que seguía. Luego llegó el Betamax y adelantaba las películas para obviar las partes que consideraba aburridas (disculpen amigos cinéfilos). 

Hasta hace algunos años veía las películas -cuando tenía “paciencia” de verlas-, con el control remoto en la mano, y hacía lo mismo. En el caso de que el control lo sostenía otra persona, yo le hacía un sonido como de una mosca: zzzZzzzZzzz, para que adelantara.

Mi vida, en constante búsqueda de conocer, aprender o entretenerse, necesitaba agilidad. Quería hacer, producir, trabajar, compartir, entregar, dar servicio, de forma zzZZzz, rápida.

Fue una época impresionante. No paraba. No terminaba un proyecto y entraba en otro, organizaba exposiciones simultáneas mensualmente, diseñaba y organizaba talleres simultáneos a grupos grandes. No había límites, tanto en ejecución y logros, así como en mi vida personal no tenía límites.

Esto me llevó a un punto de inflexión. Quemada, agotada, sin saber celebrar logros. Ese aceleramiento natural mío, más el gran exceso de la velocidad de la actualidad, casi me hace colapsar.

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Por alguna razón, a pesar de esta divertida ansia, había una extraña combinación de orden, paciencia, perseverancia (quizá mi salvavidas), que hoy puedo agradecer y celebrar que he logrado junto a tantas personas (ángeles), mantener una marca como Huellas por 18 años, con renovación, diversificación, innovación, globalización, pero, sobre todo, con muchos errores.

Desde que me introduje al mundo del autoconocimiento, he entrado en contacto con grandes psicólogos, psiquiatras, terapistas, sociólogos, docentes, trabajadores sociales, y las más importantes, personas que quizá no tengan título, pero con maravillosas enseñanzas que me hacen conectar puntos. Y les agradezco por hacerme mirar hacia dentro y entenderme.

Y es cuando logro dejar el control remoto a un lado y dejar de decir ZzzZZZz, para adelantar algún asunto. Hacer una pausa y retomar mi vida con calma, con pausas, con límites, balance, con disfrute, con respeto hacia mí y hacia los demás, con silencios, con sinceridad.

En la sociedad en que vivimos todo tiene que suceder rápido. Una venta rápida, tener miles de seguidores en un día, lo que ayer fue, hoy no es, y lo que es hoy, mañana no será. Veo a las personas buscando gratificación o ganancia enseguida.

Tanto niños como adultos, estamos desesperados por una respuesta, un chat, un like, un premio, un ascenso, la ropa último modelo, entre muchas otras cosas. Todo esto con el fin de huir de algunas situaciones, o aliviar una adicción o mantener una máscara para aparentar.

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Como dice Carl Honoré, un periodista canadiense, autor del libro Elogio a la lentitud y precursor del movimiento Slow: “Se nos ha olvidado cómo entregarnos plenamente a otra persona. Se nos ha olvidado disfrutar completamente de un momento de la vida. Se nos ha olvidado cómo hacer una cosa a la vez. Se nos ha olvidado cómo desacelerar, cómo ralentizar”.

Necesitamos intención y consciencia, porque el control remoto para adelantar la vida nos coquetea todos los días.

Por lo tanto, conviene una vida con autocompasión, buscando seguir hacia adelante, pero sin adelantarse. Hagamos menos, vivamos más.

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Un comentario

  1. ¡Gracias por el recordatorio querida! En verdad que a mi también me cuesta bastante ir pausado, y ahora que lo pienso, cuando lo he hecho, lo he disfrutado! A seguir dando pasos pequeños hacia una vida en mayor equilibro!

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