¿Tiene dólares o euros? Véndalos

La cierta bonhomía que, a todos los subsidiados y protegidos por una moneda común, tiene sus días contados, como consecuencia de una sobre emisión que es generadora de una imprevista y descontrolada inflación.

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Para Moscú, las cartas y suerte de esta empresa en pos de su hegemonismo está en marcha y, todo indica que nada ni nadie la detendrá, al menos por las buenas, lo que nos muestra que si bien los detractores en perjuicio de dicho expansionismo arrojarán toda la carne a la parrilla para detener a Putin en esta escalada que, por otra parte recién comienza, es hora que admitan su fracaso e impotencia para revertirla.

Empero, infiero que entre la actual coyuntura y una victoria final resta tanto tiempo como ciertos matices que apenas se están formateando.

Uno de ellos que corre en paralelo a esa temporalidad es más que militar o bélico de otra factura, ergo, metabolizar en el epicentro de Occidente, el cómo sus casi doscientos millones de pobladores deberán de disciplinarse en aras de nuevas reglas de una convivencia que habrá de ser muy diferente a la actual.

Por de pronto muy al desnudo puede apreciarse ya hoy que Alemania, Austria, Francia, Holanda, Suecia, Bélgica, Noruega, Finlandia y Dinamarca, son las excluyentes naciones que sostienen a una Unión Europea que subsidia a los demás, a la sazón, España, Portugal, Italia, Polonia, Islandia, Lituania, Letonia, Hungría, Moldavia, la ex Checoslovaquia, los Balcanes y Grecia, quienes subsisten a fuerza de percibir un empréstito tras otro.

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Todo lo cual implica la exteriorización de una asimetría, cuya vida útil se encuentra en plena extinción distributiva.

Dicho de otra manera, la cierta bonhomía que a todos los subsidiados y protegidos por una moneda común, tiene sus días contados, como consecuencia directa de una sobre emisión que es la actual generadora de una imprevista y descontrolada inflación, imprevista e imprevisonada seis meses atrás.

El Kremlin y los suyos, tomaron debida nota y hace mucho tiempo atrás que esa disimilitud contributiva, tarde o temprano se extinguiría, fuese merced a una ruptura con el Este -como ahora acontece- o bien, por un muy también previsible derrumbe del dólar por una muy lineal y similar causalidad.

Pero en el caso de estos EE. UU. por razones más endógenas esto es por el pertinaz y de continuo auxilio federal a economías internas del todo deficitarias, lideradas por los ex estados secesionistas salvo California por su complejo en Silicon Valley, Texas y Oklahoma por sus riquezas petroleras y, Florida por los ingentes ingresos del turismo receptivo.

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En resumidas cuentas, si apelamos a rudimentarios y ascéticos principios de las reglas básicas de cualquier escuela económica desde la de Adam Smith hasta nuestros días si exceptuamos por unos instantes a la actual Madre Rusia del conflicto armado con su brutal incursión, muy en el fondo, se encuentra abocada a establecer un necesario saneamiento monetario y financiero internacional.

Y el que de momento se encuentra muy cercano a imponerlo por las armas, a poco de estar dando los primeros escarceos en imponer al rublo como exclusiva divisa de intercambio en bienes y servicios.

Y, digamos que ayer procedió a su bautismo de fuego con dos de los insumos más deficitarios en toda la península, exceptuando al Reino Unido, obligando al resto de sus membresías a la adquisición de combustibles fósiles en su divisa.

Ahora bien, si Bruselas se verá forzada a trocar sus euros para adquirir rublos y así abonar esas del todo vitales importaciones, entiendo que hasta un recién nacido es apto para deducir y sin ningún esfuerzo que la moneda de pago será la que se habrá de revaluar y hasta las nubes deviniendo ello en una devaluación de la propiedad del importador y hasta un insondable infierno.

Por lo que, a estas alturas con toda sinceridad y humildad, no me encuentro habilitado intelectualmente, para comprender ¿Qué espera Occidente para aceptar algo que es una mera secuela de una realidad tan tangible como inexorable?

¿Acaso que estos gringos reiteren otro Día D?

Me cuesta y mucho aceptar que un razonamiento tan absurdo, gobierne las mentes de tantos burócratas euristas que se adhieran a esa u otra entelequia tan torpe, ridícula como inviable.

Me solazo con la idea fuerza que, todos los peninsulares Occidentales se asocien al deductivo que, ninguna de sus incunables capitales y emblemáticas grandes ciudades, terminen constituyéndose en una duplicidad del espejo ucraniano, permitiendo la innecesaria destrucción de su arte e irreproducibles monumentos históricos.

Confió aunque con mis profundas reservas que, la cordura habrá de prevalecer, entre tantos idiotas que, siguen apostando por contramedidas nucleares a la actual agresión soviet y, el decisorio polaco de ayer, en el sentido de ofrendar su territorio para que, una decena de ojivas atómicas norteamericanas allí sean emplazadas.

Y operen así, a modo de una inevitable inmolación de su población nativa con más la de otra millonaria y en ella refugiada. 

En otra dirección, debemos también hacernos a la idea -diré en alguna forma moralizadora que, con la tan abrupta como necesaria infungibilidad de euros y dólares que solo fueron abonos de marginalidades colectivas en tantas naciones condenadas a eternos endeudamientos financieros una casta de plutócratas y mecenas de gobiernos indeseables como la casi unanimidad de los africanos y latinoamericanos, bueno, seguirán ya, o eventualmente a continuación, la suerte de esas deidades crematísticas.

Esto es que, los cubiles atesoradores de su corrupción nada valdrán y, por ende, se verán impelidos a fugarse y cesar en el embrutecimiento, sobremanera cultural de sus idiotizados habitantes.

Devendrá merced a esa simple ecuación que esos dilectos y directos descendientes de los fariseos que Nuestro Señor expulsó del Templo, a saber: Gates, Buffet, Soros, Blackrock, JP Morgan, Zuckerberg y tantos otros, sean declarados indeseables y, lo más sustantivo y jugoso, ergo, sus bancarrotas.

Por todo ello y mucho más que excedería el espacio que mis editores me habilitan, mediten en solitario e individualmente pergeñen algo concreto, formulando internalizadamente a ustedes mismos… ¿TIENE DÒLARES O EUROS? – VÈNDALOS.

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