Todos coludos o todos rabones

Ese es un refrán muy dicho en mi pueblo. Se usaba principalmente cuando éramos niños para enseñarnos que o compartíamos o todos nos quedábamos sin nada.

Todos coludos o todos rabones, ese es un refrán muy dicho en mi pueblo. Se usaba principalmente cuando éramos niños para enseñarnos que o compartíamos o todos nos quedábamos sin nada.

Bajo este mismo dogma debería de trabajar el comunismo. El comunismo como idea no está mal. No hay propiedad privada y todo se reparte de manera equitativa.

Así el que tuvo más suerte en esta vida puede compartir con el resto su buena fortuna y aquel no tan afortunado se le ayuda para que pueda seguir intentándolo.

La verdad todo suena bien, todos vamos a tener vestido, casa y sustento. Pero aquí entran algunos aspectos de toda institución operada por el hombre.

¿Cuántas instituciones conocemos en nuestros países las cuales en papel (como idea) suenan muy bien, pero una vez que las llevamos a la práctica no resultan las cosas como se esperan? 

Y no hablo solo del comunismo y de nuestros hermanos cubanos, hablo de nuestras instituciones de salud pública, de ayuda a los desprotegidos, etc, etc, etc.

Aquí es donde no importan las finanzas de una persona, institución o país, si las personas que administran estas instituciones o países no son competentes o les gana la avaricia y codicia, simplemente no puede subsistir y menos prosperar.

Las finanzas son frías, son números, son sencillas y siempre dicen la verdad. Cuando se quieren llevar estas finanzas del papel a la práctica, hay un factor que no se puede medir, el factor humano.

Este factor nos hace variar en nuestros resultados. ¿Cuántas personas buenas y trabajadoras conocemos que hacen florecer un negocio al cual no le veíamos futuro? ¿Cuántos comedores de asistencia privados hacen maravillas para conseguir comida para poder ofrecerla a los necesitados? Ahora veamos cuántas instituciones privadas triunfan en sus labores y cuántas instituciones públicas lo hacen.

Aquí es notorio que la mayoría de las instituciones públicas no aplican el refrán de todos coludos o todos rabones. No vemos a todos sin medicinas o todos con medicinas. No vemos a todos con empleo o todos desempleados. Aquí lo que vemos, al igual que en Cuba, es algunos pocos con mucho y muchos tantos sin nada. Es triste, pero es verdad; las finanzas no mienten.

En papel todos deberíamos de tener algo, pero en la práctica no es así. Y esto aplica desde una persona hasta un país, desde un hospital hasta una iglesia. Las instituciones, las iglesias, los sistemas de salud, los sistemas de pensiones, los gobiernos no son malos, son malos los administradores de estos. 2 + 2 siempre son 4 al menos que le quitemos uno para dárselo al amigo o al compadre.

No está mal compartir, de hecho, es bueno y muy recomendable, pero siempre aplicando el refrán “Todos coludos o todos rabones”, o nos reparten a todos o mejor no lo hagan.

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