Un desatinado proyecto de ley

Con el voto unánime de los diputados presentes, la Asamblea Nacional aprobó el Proyecto de Ley No. 157, cuyo objetivo es adoptar medidas de concientización nacional sobre el trágico día 20 de diciembre 1989.

Vista de la ciudad de panamá

Con el voto unánime de los diputados presentes, la Asamblea Nacional aprobó el Proyecto de Ley No. 157, cuyo objetivo es adoptar medidas de concientización nacional sobre el trágico día 20 de diciembre 1989. Debo reconocer que el proyecto en mención contiene dos iniciativas valiosas, al normar la construcción en el barrio de El Chorrillo de un monumento en recordación de los caídos del 20 de diciembre de 1989, y ordenar en el marco del próximo censo nacional, el levantamiento de la estadística de panameños que perdieron sus vidas a consecuencia de este trágico suceso. No obstante lo anterior, las falencias del proyecto de ley son de tal magnitud, que bien haría el presidente de la República en vetarlo por inconveniente y devolverlo a la Asamblea Nacional, con el fin de corregir las mismas.

Vale ponderar que la Patria se honra con la verdad, lo cual el proyecto evade, al no poner el dedo sobre la llaga respecto la fatídica fecha 20 de diciembre de 1989. Se hace referencia expresa a que los hechos ocurridos en la fecha son “consecuencia de la invasión de los Estados Unidos de América al país”, y obvia por completo la realidad que esa invasión y fecha están inexorablemente ligadas a los abusos de poder que se dieron en nuestro país durante los años 1987, 1988 y 1989, por lo que nos cabe como panameños responsabilidad compartida. Uno de los principales beneficios de la historia y su estudio, es aprender, enmendar y en lo aplicable mejorar como persona o colectivo social. En consecuencia, al obviar lo innegable, el proyecto de ley no cumple con esta meritoria función del aprendizaje histórico.

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Es innegable que fueron panameños quienes desatendieron la expresa voluntad de su desaparecido líder militar y político, al disponer con sapiencia la vuelta de los militares a los cuarteles y el restablecimiento de la democracia, como elementos indispensables para completar el desmantelamiento de la quinta frontera. Fueron panameños quienes reprimieron al pueblo, asesinaron, encarcelaron y exiliaron conciudadanos durante los años 1987, 1988 y 1989. Fueron panameños quienes anularon las elecciones de 1989, en las cuales el presidente Endara fue electo con el 71.18 % del voto popular directo, ejercido masivamente por un heroico pueblo que no se dejó amedrentar y coaccionar. Fue un panameño, embriagado de poder y machete en mano, quien declaró nuestro país “en estado de guerra con los Estados Unidos de América”, al pretender tomar posesión como jefe de Estado, en el marco de un espurio acto avalado por la entonces dirigencia política de los partidos PRD y PALA. Y fueron panameños en la madrugada siguiente al mencionado acto, quienes asesinaron a sangre fría a un oficial del ejército estadounidense acantonado en nuestro país, abusando de su señora esposa, momentos antes convertida en viuda.

La realidad del 20 de diciembre de 1989 dista un infinito del 9 de Enero de 1964, este pretendido entuerto no debe permitirse. Equiparar ambas fechas, lo cual en efecto hace el proyecto, es un agravio a nuestra historia y constituye un crimen de lesa patria.

Vale ponderar además que la Patria se honra con trabajo y educación, lo cual el proyecto menosprecia al decretar un octavo día de descanso obligatorio dentro de un período de dos meses, comprendido entre el 3 de Noviembre y el Año Nuevo. Sería el tercer día de descanso obligatorio nacional introducido posterior a la adopción del Código de Trabajo de 1971, producto de eventos regionales o específicos (5 y 10 de noviembre, 20 de diciembre). Resulta interesante ponderar los días feriados en algunas de las economías más desarrolladas del mundo: Estados Unidos de América (10), Singapur (12), Alemania (9), Canadá (6) e Israel (11), por mencionar algunas. Nos conviene como país mantenernos en la proximidad de esos países, y este nuevo día feriado es un paso adicional en la dirección equivocada.

Sería prudente que el presidente Cotizo medite estas falencias, y asuma el liderazgo respecto lo que realmente la fecha representa, liderazgo que obviamente le quedó grande a quienes hoy conforman nuestra Asamblea Nacional. La gran mayoría de los panameños hemos perdonado y pasado la página del oscuro período 1987-1989, y su fatídico desenlace. No obstante, el Proyecto de Ley No. 157 dista de hacerle justicia a nuestro noble pueblo, solo con la verdad podemos evitar que se repita una tragedia similar.

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